La mayoría de los venezolanos que residen en Ecuador confían en volver a su país si se concreta una transición política y se restablecen las condiciones mínimas de seguridad e institucionalidad, según un censo realizado por el Comando Con Venezuela en Quito.
El levantamiento de datos, solicitado por el liderazgo opositor venezolano, reveló que entre el 70% y 75% de los consultados manifestaron su deseo de retornar a Venezuela, mientras que un 25% a 30% aseguró que no planea hacerlo de manera definitiva, pues ya ha consolidado su vida en Ecuador.
Según Manuel Rodríguez, coordinador del Comando Con Venezuela, quienes no contemplan un retorno permanente son, en su mayoría, personas con familias mixtas, hijos nacidos en territorio ecuatoriano, emprendimientos consolidados o bienes adquiridos como viviendas y vehículos. No obstante, incluso dentro de este grupo, muchos expresaron su intención de viajar temporalmente a Venezuela para reencontrarse con familiares y que sus hijos conozcan el país de origen.
Entre quienes sí desean volver, un subgrupo equivalente al 20% del total manifestó su voluntad de hacerlo "de inmediato". Sin embargo, el Comando Con Venezuela llamó a la prudencia, advirtiendo que un retorno masivo podría agravar el colapso de los servicios públicos, ya deteriorados en áreas como salud, alimentación y suministro básico. La directriz opositora es que el regreso se produzca de manera progresiva y ordenada, en función de la capacidad del país para recibir nuevamente a millones de ciudadanos.
Rodríguez enmarcó estas expectativas en un escenario político que, según su visión, abre una ventana de oportunidad para la transición. La diáspora mantiene la esperanza de que se consolide un cambio que restablezca la democracia, atraiga inversión extranjera y reactive la economía. En lo emocional, los migrantes experimentan una mezcla de euforia y cautela tras años de desgaste psicológico por el exilio prolongado.
En paralelo, el Comando Con Venezuela trabaja en un plan de retorno que priorice a los migrantes más vulnerables. Se contempla la activación de corredores humanitarios desde Chile, pasando por Perú, Ecuador y Colombia, hasta llegar al estado Táchira en la frontera venezolana. Este mecanismo permitiría el regreso incluso sin pasaporte o cédula vigente, aunque su implementación dependerá de la conformación de un nuevo gobierno en Venezuela y de la coordinación oficial con países de tránsito.
Mientras tanto, la expectativa de regresar sigue siendo central en la vida de miles de venezolanos en Ecuador, un país que se ha convertido en uno de los principales destinos de la diáspora regional. Para muchos, volver significa más que un cambio geográfico: es la posibilidad de reconstruir proyectos de vida interrumpidos por una crisis que, según Rodríguez, se arrastra desde finales de los años noventa y ha marcado a toda una generación.










