La Guardia Costera de Estados Unidos, en coordinación con el Departamento de Defensa, interceptó esta semana al petrolero ruso Marinera en aguas internacionales del Atlántico Norte. La operación se enmarca en los esfuerzos de Washington por erradicar el tráfico ilegal de crudo sancionado, conocido como la "flota fantasma".
El buque, anteriormente conocido como Bella 1, había intentado escapar de un bloqueo frente a las costas de Venezuela en diciembre de 2025. Durante casi tres semanas, las autoridades estadounidenses rastrearon su recorrido, luego de que la nave modificara su nombre, matrícula y enarbolara bandera rusa para evadir la captura.
Según medios estadounidenses, el petrolero había zarpado desde Irán y buscaba atracar en puertos venezolanos para cargar petróleo, pero no logró hacerlo debido al cerco impuesto por Estados Unidos. La interceptación se produjo en cumplimiento de una orden emitida por un tribunal federal.
La persecución del Marinera incluyó intentos de captura en aguas cercanas a Venezuela y se extendió hasta el Atlántico Norte. Muchos de estos buques, en su mayoría petroleros, tienen prohibido el acceso a puertos y la prestación de diversos servicios vinculados al transporte marítimo.
Según medios estadounidenses, este miércoles también fue interceptado otro buque petrolero sancionado en el Mar Caribe, el segundo capturado en la misma jornada por las fuerzas estadounidenses. El navío M/T Sophia, identificado como parte de la llamada "flota fantasma" y sin bandera, fue detenido sin incidentes mientras operaba en aguas internacionales realizando actividades ilícitas.
La Guardia Costera de Estados Unidos escoltará a ambos buques hacia territorio estadounidense, donde serán trasladados a su destino final. Estas acciones se enmarcan en la Operación Lanza del Sur, impulsada por el Departamento de Guerra para erradicar la actividad ilícita en el hemisferio occidental y "restaurar la seguridad y la fortaleza en todo el continente americano".










