Los expertos veterinarios recomiendan bañar a los perros una vez al mes como frecuencia ideal, ya que alterar este equilibrio puede derivar en problemas de piel y pelaje. Más allá de la higiene, el baño es un factor clave que influye en la salud del can.
Según los especialistas, bañar a un perro con demasiada frecuencia puede generar efectos contraproducentes, como irritaciones, sequedad, pérdida de brillo e incluso mal olor. Esto se debe a que el exceso de baños elimina los aceites naturales protectores de la piel, lo que lleva al organismo a producir más grasa de forma descontrolada.
Por ese motivo, la recomendación es mantener una rutina de baño mensual, que permite mantener la higiene sin alterar el equilibrio cutáneo natural del animal. No obstante, si el perro se ensucia puntualmente antes de cumplir el mes, se puede volver a bañar sin problemas.
Más allá de la frecuencia, los expertos también destacan la importancia de utilizar productos adecuados para el baño de perros, ya que el pH de su piel es diferente al de los humanos. Asimismo, el enjuague completo y el secado cuidadoso son pasos clave para evitar irritaciones o problemas respiratorios.
En el caso de razas con pliegues o predisposición a otitis, también se debe prestar especial atención al secado de las orejas, para evitar infecciones por humedad retenida. Después de ir al mar o a la pileta, también conviene hacer un enjuague rápido para retirar sal, arena o cloro.
Finalmente, los veterinarios aconsejan evitar el uso de jabones o champús para personas, ya que no están formulados para la piel canina y pueden causar molestias. Ante cualquier duda o antecedente de problemas dermatológicos, lo mejor es consultar al veterinario de confianza para obtener las indicaciones adecuadas.











