Un estudio realizado por una entidad plantea los beneficios de avanzar en la aplicación de lo que se denomina como Impuesto Negativo al Ingreso del Trabajo (INIT), una especie de subsidio que apuntala la situación de la población más vulnerable en Chile.
El INIT consiste en un subsidio que se otorga a las personas de bajos ingresos, complementando sus salarios para que alcancen un nivel de vida digno. A diferencia de otros programas sociales, el INIT se entrega de forma automática a través del sistema tributario, evitando trámites burocráticos y estigmatización.
Según el estudio, la implementación del INIT traería múltiples beneficios para Chile. En primer lugar, ayudaría a reducir significativamente la pobreza y la desigualdad, al garantizar un ingreso mínimo a los sectores más vulnerables de la población. Esto, a su vez, tendría un impacto positivo en la salud, la educación y el bienestar general de las familias.
Además, el INIT podría incentivar la participación laboral, ya que las personas tendrían la seguridad de que sus ingresos no caerán por debajo de un cierto nivel, incluso si aceptan trabajos de bajos salarios. Esto fomentaría la inserción en el mercado laboral y la formalización del empleo.
El estudio también destaca que el INIT sería más eficiente y equitativo que otros programas sociales, al llegar directamente a los hogares que más lo necesitan, sin intermediarios ni filtros burocráticos.
Si bien la implementación del INIT requeriría una importante inversión fiscal, los expertos señalan que los beneficios a largo plazo superarían ampliamente los costos. Además, el sistema podría financiarse a través de una reforma tributaria progresiva que grave más a los sectores de mayores ingresos.
En un contexto de creciente desigualdad y vulnerabilidad social en Chile, la propuesta del INIT se perfila como una herramienta clave para avanzar hacia una sociedad más justa e inclusiva. Su adopción, sin duda, representaría un hito en la política social del país.












