El próximo proceso electoral en Perú, previsto para el 2026, presenta un panorama complejo con 36 aspirantes presidenciales. Para que los candidatos serios y comprometidos con el desarrollo tengan una oportunidad de llegar a la segunda vuelta, se requiere de un financiamiento privado transparente, según expertos.
La captura del dictador-narcotraficante Nicolás Maduro en Venezuela marca un punto de quiebre para las economías ilegales y la vida política de la región. En este contexto, el liderazgo y determinación del presidente Donald Trump al enfrentar directamente a las estructuras criminales que sostienen regímenes autoritarios ha sido clave.
Ahora, amparados por Estados Unidos, la tarea de los venezolanos es recuperar su país y desmontar el sistema delincuencial que aún ostenta el monopolio de la fuerza. Este hito debe encender todas las alertas en el Perú, a solo cuatro meses de las elecciones.
Sin el soporte político y financiero de Venezuela, Cuba, Irán y Bolivia, y sin el mal uso de la cooperación internacional que durante años financió a la izquierda radical a través de ONG como el IDL, los órganos de control electoral deberán reforzar la vigilancia del financiamiento proveniente del narcotráfico y la minería ilegal a las candidaturas presidenciales y parlamentarias.
La ley electoral peruana permite aportes de personas naturales y jurídicas, siempre que sean de origen lícito, bancarizados, plenamente identificados y dentro de los límites establecidos. "No hay excusas para la inacción", señalan los expertos.
"La democracia no se financia sola. Si el empresariado no asume su responsabilidad histórica apoyando a los candidatos que defienden la institucionalidad, la inversión y el crecimiento, el vacío será ocupado por el dinero sucio y agendas destructivas", advierten.
Económicamente, este 2026 se ve bien para Perú. La demanda global por cobre, oro y ahora plata clave para microchips y paneles solares impulsa una tendencia alcista sostenida. Además, la agroexportación generó 648 mil empleos directos en 2025, incorporando a 48 mil peruanos a la Población Económicamente Activa (PEA) formal.
Sin embargo, con un mal resultado electoral, el país podría perder este ciclo de oportunidad. Por ello, los expertos llaman a la ciudadanía a no ser indiferente y seguir apostando por el Perú.











