Tras el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro en Venezuela, el gobierno de Estados Unidos ha intensificado sus esfuerzos por asegurar el acceso a las inmensas reservas petroleras del país. En este contexto, el presidente Donald Trump ha convocado a los principales ejecutivos de las empresas petroleras estadounidenses para discutir las perspectivas de negocio en Venezuela.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que la reunión se llevará a cabo este viernes. "La reunión es el viernes, para discutir obviamente sobre la inmensa oportunidad que tienen ante sí estas empresas petroleras", declaró Leavitt.
Las fuerzas estadounidenses lograron derrocar a Maduro y lo llevaron a Nueva York, donde enfrenta acusaciones de narcotráfico. Washington ha exigido al nuevo gobierno venezolano, encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, un acceso total a la explotación de las reservas de petróleo del país.
Esta reunión entre Trump y los jefes de las principales petroleras estadounidenses se produce en un momento de creciente tensión entre Estados Unidos y Venezuela. La Casa Blanca ha dejado claro que las decisiones del gobierno venezolano estarán "dictadas" por Washington, lo que sugiere una injerencia directa en los asuntos internos del país.
Analistas señalan que el interés de Estados Unidos en Venezuela va más allá del control de los recursos petroleros. La región también tiene una importancia geopolítica estratégica para Washington, que busca consolidar su influencia en Latinoamérica y contrarrestar la presencia de otros actores, como Rusia y China, en la zona.
La reunión del viernes se produce en medio de una serie de movimientos diplomáticos y militares por parte de Estados Unidos en relación con Venezuela. Recientemente, el gobierno de Groenlandia anunció que participará en un encuentro con representantes estadounidenses y daneses, lo que alimenta los rumores sobre una posible compra o intervención militar en la región.
Expertos advierten que la estrategia de Estados Unidos en Venezuela podría tener graves consecuencias para la población del país, que ya enfrenta una profunda crisis económica y humanitaria. Asimismo, temen que la injerencia estadounidense pueda desencadenar una mayor inestabilidad y conflicto en la región.










