Chevron Corporation y Quantum Energy Partners, una importante firma de capital privado, han expresado su interés en ofertar por los activos de Lukoil, la segunda mayor compañía petrolera privada de Rusia, valorados en aproximadamente $22 mil millones. Esta noticia llega en medio de la continua salida de empresas occidentales del mercado ruso tras la invasión de Ucrania.
Lukoil, que opera en más de 30 países, posee una amplia cartera de activos que incluye campos de petróleo y gas, refinerías, estaciones de servicio y otros negocios relacionados. Ante la presión por las sanciones impuestas a Rusia, la compañía ha estado buscando opciones para vender algunos de estos activos, especialmente fuera de Rusia.
Chevron, una de las mayores petroleras del mundo, y Quantum Energy, un importante fondo de inversión en el sector energético, han manifestado su interés en adquirir parte de estos activos de Lukoil. Según fuentes cercanas al proceso, ambas empresas han estado evaluando detenidamente la cartera de Lukoil y podrían presentar ofertas en las próximas semanas.
La posible adquisición de estos activos representa una oportunidad estratégica para Chevron y Quantum Energy. Por un lado, les permitiría expandir su presencia geográfica y diversificar su portafolio de negocios. Por otro, les daría acceso a activos de calidad en un momento en que la oferta global de energía enfrenta desafíos.
Sin embargo, el proceso de venta no está exento de desafíos. Dado el contexto geopolítico y las sanciones impuestas a Rusia, cualquier transacción deberá ser cuidadosamente estructurada y negociada para evitar problemas legales y reputacionales. Además, la valoración de los activos y las condiciones de la operación serán puntos clave a definir durante las negociaciones.
Expertos en el sector energético señalan que este movimiento de Chevron y Quantum Energy refleja la creciente apetencia de las empresas occidentales por adquirir activos rusos en un momento de alta incertidumbre. Sin embargo, advierten que el éxito de una eventual operación dependerá de la habilidad de las partes para navegar el complejo entorno geopolítico y regulatorio.






