Los usuarios del transporte en San Pedro Sula y Tegucigalpa viven días de temor y zozobra ante la ola de asaltos que azota el sistema de transporte público en Honduras. Según Wilmer Cálix, experto en seguridad, la falta de voluntad y acción por parte de las autoridades estatales es la principal causa de que esta problemática no logre ser controlada.
La situación es crítica en las dos principales ciudades del país. Los pasajeros se enfrentan constantemente a robos, atracos y actos de violencia por parte de delincuentes que operan impunemente en los buses y microbuses. Testimonios recogidos por medios locales dan cuenta del clima de inseguridad que reina en el transporte público.
"Uno nunca sabe si va a llegar bien a su destino. Siempre hay miedo de que en cualquier momento puedan asaltarnos", comenta una usuaria del transporte en Tegucigalpa. Otra pasajera agrega: "Ya es casi una rutina tener que entregar el celular y el dinero cuando suben los asaltantes. Da mucha impotencia no poder hacer nada".
Según Wilmer Cálix, investigador y experto en temas de seguridad, la falta de voluntad y acción por parte de las autoridades estatales es la principal causa de que esta problemática no logre ser controlada. "El Estado hondureño no ha demostrado tener la determinación necesaria para enfrentar este flagelo. No hay operativos, no hay patrullajes, no hay una estrategia integral que permita recuperar la seguridad en el transporte público", afirma.
Cálix señala que, si bien se han implementado algunas medidas como la instalación de cámaras de seguridad en algunos buses, estas han resultado insuficientes. "Las cámaras no son disuasorias si no van acompañadas de una respuesta efectiva de las fuerzas del orden. Los delincuentes actúan con total impunidad, seguros de que no habrá consecuencias para sus actos", agrega.
Los expertos coinciden en que se requiere un abordaje integral que involucre no solo a las autoridades de seguridad, sino también a los empresarios del transporte y a la ciudadanía. "Hacen falta más controles, más patrullaje, pero también mayor compromiso de los transportistas para garantizar la seguridad de los usuarios. Y por supuesto, una campaña de concientización para que la gente denuncie y no se convierta en cómplice de estos delincuentes", concluye Cálix.
Mientras tanto, los usuarios del transporte público en Honduras siguen expuestos a la delincuencia, con la esperanza de que las autoridades tomen cartas en el asunto y logren recuperar la seguridad en este vital servicio.












