Venezuela enfrenta un profundo dolor tras el ataque terrorista que cobró la vida de 32 miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. El autor del texto relata cómo esta tragedia ha impactado en su día a día, sintiendo el peso del luto en cada rincón de la ciudad.
La fuente describe cómo el número 32 adquirió un nuevo y doloroso significado, más allá de sus referencias deportivas o mundialistas. Ahora, ese número representa a los valientes soldados que ofrendaron sus vidas en defensa de la patria y del presidente.
El texto transmite la sensación de una herida que no terminará de sanar, pues cada vez que el autor transita cerca de los ministerios involucrados, revive el horror del ataque. Incluso, relata el deseo inicial de saludar o abrazar a los militares, para luego preferir el silencio cargado de lamento.
Al conocer los detalles de los caídos, como sus nombres, edades y grados, se hace aún más difícil procesar esta tragedia. El autor resalta los mensajes conmovedores de familiares y compañeros, que si bien son tristes, también reflejan orgullo por el deber cumplido.
Esta no es la primera vez que Venezuela enfrenta ataques terroristas o la pérdida de vidas en el extranjero. Sin embargo, el autor afirma que esta herida es distinta, pues nunca antes le había correspondido sufrir en su propio tiempo una pena de esta magnitud.
Finalmente, concluye que este duelo nacional servirá para señalar a los verdaderos culpables y reafirmar la importancia de luchar por la vida. Las 32 vidas perdidas han estremeció el milagro de existir, dejando un dolor que tardará en sanar.












