A partir del 1 de enero de 2026, el gobierno de Estados Unidos implementará una de las restricciones migratorias más amplias de los últimos años, al suspender total o parcialmente la emisión de visas a ciudadanos de 39 países. Esta medida, fundamentada en la Proclamación Presidencial 10998, tiene como objetivo reforzar la seguridad nacional al garantizar que las personas que soliciten visas no representen un riesgo para la seguridad pública.
Según el Departamento de Estado, 19 países enfrentan una suspensión total de visas, entre ellos Afganistán, Eritrea, Libia, Siria, Corea del Norte y Yemen. Otros 19 países, como Argelia, Burundi, Camerún, República Centroafricana y República Democrática del Congo, están sujetos a una suspensión parcial, que afecta principalmente a las visas de visitante B-1/B-2, así como a las visas de estudiante y de intercambio F, M y J. Turkmenistán también se suma a las restricciones con una suspensión parcial en la emisión de visas de inmigrante.
Si bien la medida tiene un alcance significativo, se contemplan algunas excepciones, como visas diplomáticas, personas con doble nacionalidad que utilicen un pasaporte no afectado, residentes permanentes legales, participantes en eventos deportivos internacionales y visas especiales de inmigrante para empleados del gobierno de Estados Unidos, así como para minorías perseguidas en Irán.
La Proclamación Presidencial 10998 forma parte de una estrategia más amplia del gobierno estadounidense para reforzar los controles migratorios y garantizar la seguridad nacional. Expertos en política exterior y expertos en inmigración han expresado preocupación por el impacto que estas restricciones podrían tener en las relaciones internacionales y en las oportunidades de viaje y estudio para los ciudadanos de los países afectados.











