El caso de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en Guatemala ha puesto en evidencia las tensiones y matices que enfrenta la política exterior de ese país centroamericano, según el análisis del exvicecanciller Rodrigo Vielman.
La detención de Maduro, ocurrida a finales de mayo, generó una crisis diplomática entre Guatemala y Venezuela, que acusó al gobierno del presidente Alejandro Giammattei de haber violado el derecho internacional al facilitar la "secuestro" de un mandatario extranjero en su territorio.
La respuesta de Guatemala ante este incidente ha revelado la complejidad que enfrenta su política exterior, marcada por la necesidad de equilibrar sus relaciones con Estados Unidos, su principal socio, y los países de la región, algunos de los cuales mantienen posturas encontradas sobre la situación en Venezuela.
"El caso Maduro pone de manifiesto los retos que tiene Guatemala en el manejo de su política exterior, en un contexto geopolítico complejo donde debe navegar entre diferentes intereses y presiones", señaló Vielman, quien se desempeñó como viceministro de Relaciones Exteriores entre 2012 y 2015.
Según el exfuncionario, la captura de Maduro evidenció las tensiones entre la agenda de seguridad que prioriza Guatemala en su relación con Estados Unidos, y los principios de no intervención y respeto a la soberanía que tradicionalmente han guiado su política exterior.
"Guatemala se encuentra en una encrucijada, porque por un lado tiene un compromiso muy fuerte con la agenda de seguridad y lucha contra el crimen organizado que comparte con Washington, pero por otro lado está el tema de la soberanía y la no injerencia en asuntos internos de otros países", explicó Vielman.
Esta disyuntiva se reflejó en la respuesta inicial de Guatemala, que primero negó haber participado en la detención de Maduro, pero luego admitió que agentes de su Policía Nacional Civil habían colaborado con las autoridades estadounidenses en la operación.
Según Vielman, esta ambig edad evidencia la necesidad de Guatemala de "navegar con mucho cuidado" en un contexto regional marcado por la polarización política, donde países como México, Nicaragua y Bolivia mantienen posturas de apoyo al gobierno de Maduro.
"Guatemala tiene que encontrar un equilibrio entre sus compromisos con Estados Unidos y su tradición de respeto a la soberanía de otros países. Es un desafío complejo que pone a prueba su capacidad diplomática", concluyó el exvicecanciller.











