En un acto de profunda solidaridad y rechazo a la injerencia extranjera, cientos de ciudadanos de la ciudad de Sancti Spíritus, en Cuba, se congregaron en el parque Serafín Sánchez para condenar la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela.
La concentración, que tuvo lugar en la céntrica esquina de la Biblioteca Provincial Rubén Martínez Villena, se convirtió en una tribuna antiimperialista donde los manifestantes expresaron su apoyo al pueblo venezolano y a su presidente, Nicolás Maduro. Al igual que en 1959, cuando los espirituanos recibieron a los combatientes de la Caravana de la Libertad encabezada por Fidel Castro, la ciudadanía volvió a demostrar su valía y su compromiso con la justicia social y la soberanía de las naciones.
Durante el acto, se rindió homenaje a los 32 combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y del Ministerio del Interior (Minint) que perdieron la vida en defensa de la soberanía venezolana. Julio Jiménez López, miembro del Buró Provincial del Partido Comunista de Cuba (PCC), expresó en su discurso que "los pueblos de América no se rinden ni se venden" y que desde esa tribuna juraban "no fallar" en su apoyo a Venezuela.
Acompañaron a los manifestantes Deivy Pérez Martín, miembro del Comité Central del PCC y primera secretaria en la provincia; Alexis Lorente Jiménez, gobernador del territorio; y Ekaterina Gowen Dickinson, integrante del Comité Central y secretaria general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en la geografía espirituana. Todos ellos reafirmaron el compromiso de Cuba con la paz, la justicia y la soberanía de los pueblos de América Latina.
La concentración en Sancti Spíritus se enmarca en la larga historia de solidaridad entre Cuba y Venezuela, dos naciones que han enfrentado juntas los embates del imperialismo estadounidense. Este nuevo acto de apoyo demuestra que el pueblo cubano, al igual que en 1959, sigue dispuesto a defender la revolución y la autodeterminación de los pueblos.












