Nicolás Maduro, exmandatario de Venezuela, compareció ante un tribunal federal de Estados Unidos luego de ser arrestado en la madrugada del sábado por orden del presidente Donald Trump. En su declaración, Maduro se proclamó como el "presidente constitucional" de Venezuela y se declaró inocente de los cargos de narcotráfico que se le imputan.
El arresto de Maduro se produjo el pasado fin de semana en una acción coordinada entre las autoridades estadounidenses y venezolanas. Según informaron fuentes oficiales, el exlíder chavista fue detenido en su residencia en Caracas y posteriormente trasladado a Estados Unidos para enfrentar la justicia.
Durante su comparecencia ante el tribunal federal, Maduro insistió en que sigue siendo el presidente legítimo de Venezuela. "Soy Nicolás Maduro Moros, presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, prisionero de guerra, secuestrado en una acción militar por los Estados Unidos y me acojo a los tratados de Ginebra", declaró el exmandatario.
Asimismo, Maduro se declaró "totalmente inocente" de los cargos que se le imputan y aseguró que es víctima de un "secuestro" por parte de las autoridades estadounidenses. Por su parte, la esposa de Maduro, Cilia Flores, también se presentó ante el juez y solicitó asistencia médica, alegando que se había quebrado una costilla durante su detención.
El arresto de Maduro se produce en medio de una profunda crisis política y económica en Venezuela, que ha llevado a millones de ciudadanos a huir del país en busca de mejores oportunidades. El gobierno de Trump ha sido uno de los principales impulsores de la presión internacional contra el régimen de Maduro, a quien considera un "dictador" y ha acusado de corrupción y narcotráfico.
Durante la audiencia, un ciudadano venezolano presente en la sala increpó a Maduro, asegurando que "va a pagar por todo lo que hizo". Sin embargo, el exmandatario respondió desafiante: "Soy el presidente de Venezuela y verás por Dios que voy a quedar en libertad".
La detención de Maduro en Estados Unidos representa un importante golpe para el régimen chavista y abre un nuevo capítulo en la compleja situación política de Venezuela. Mientras tanto, el país sigue sumido en una grave crisis económica y humanitaria, con millones de ciudadanos sufriendo los efectos de la hiperinflación, la escasez de alimentos y medicamentos, y la represión del gobierno.












