El precio del dólar en Venezuela continúa su escalada imparable, alcanzando un nuevo máximo histórico este martes 6 de enero de 2026. Según los datos publicados por el Banco Central de Venezuela (BCV), la tasa de cambio oficial se ubicó en 308,15 bolívares por dólar, lo que representa un aumento de 3,22 bolívares (1,14%) con respecto a la jornada anterior.
Esta nueva alza se produce en medio de la profunda crisis económica que atraviesa el país, marcada por una hiperinflación galopante, escasez de bienes y servicios, y una caída sostenida del poder adquisitivo de la población. El dólar paralelo o "dólar blue" en la frontera con Colombia llegó a cotizarse a 460 bolívares, evidenciando la brecha cada vez mayor entre el tipo de cambio oficial y el mercado informal.
La variación acumulada anual del tipo de cambio oficial es de 10,01 bolívares (3,36%), mientras que con respecto al 7 de enero de 2025, el incremento es de 255,14 bolívares (481,29%). Al mismo día del año pasado, la variación acumulada anual había sido de 2,07%.
Estos datos reflejan la imparable devaluación del bolívar, la moneda nacional, que ha perdido gran parte de su valor frente al dólar estadounidense. La crisis cambiaria es uno de los principales problemas que enfrenta la economía venezolana, con graves consecuencias para la población en términos de poder adquisitivo, acceso a bienes y servicios, y calidad de vida.
Analistas económicos señalan que la situación del tipo de cambio en Venezuela es el resultado de una combinación de factores, entre ellos la caída de la producción y las exportaciones, la falta de reservas internacionales, la implementación de políticas económicas heterodoxas y la incertidumbre política que afecta la confianza de los agentes económicos.
Para contener la escalada del dólar, el gobierno venezolano ha implementado diversas medidas, como la aplicación de controles cambiarios, la reestructuración de la deuda externa y la búsqueda de acuerdos con organismos internacionales. Sin embargo, hasta ahora, estos esfuerzos no han logrado frenar la devaluación del bolívar ni mejorar la estabilidad del mercado cambiario.
Los venezolanos continúan enfrentando los efectos de esta crisis, con un poder adquisitivo cada vez más deteriorado y la necesidad de adaptarse a las constantes fluctuaciones del tipo de cambio en su vida cotidiana.












