El Ministerio de Educación de Bolivia ha lanzado una serie de disposiciones clave para la próxima gestión escolar, entre las que destacan la prohibición del uso de celulares tanto para alumnos como para docentes, y la eliminación de los actos de graduación para los niveles de kínder y primaria.
La resolución ministerial establece que los dispositivos móviles serán retenidos en la Dirección hasta que concluya la jornada escolar, con el objetivo de promover la lectura, la escritura y la comprensión lectora a través del uso de textos en papel y la escritura a mano. Sin embargo, se mantendrá el uso de computadoras para ciertas clases y niveles educativos.
"Estamos prohibiendo los celulares pero no la tecnología", explicó el viceministro de Educación Regular, Juan Carlos Pimentel. "Las computadoras y (exposiciones en) pantalla, sí se permiten", agregó.
Con esta medida, Bolivia se suma a más de 70 países en el mundo que han restringido el uso de dispositivos móviles en las escuelas. En América Latina, Chile fue el último país en sumarse al veto a los celulares, aprobando una ley en diciembre de 2025 que entrará en vigor este año.
Por otro lado, la prohibición de realizar actos de graduación para el nivel inicial busca evitar el gasto adicional que estos eventos suponen para las familias. Ningún colegio podrá realizar estas ceremonias para kínder o primaria, quedando autorizadas exclusivamente para los bachilleres de secundaria.
Además, la resolución prohíbe los cobros a padres de familia para organizar eventos extracurriculares como los festejos por el Día de la Madre, del Padre o del estudiante. También se establece que no se podrán imponer el uso de uniformes ni exigir la compra de vestimenta o material escolar en un lugar determinado.
Estas medidas se enmarcan en un contexto de preocupación por la calidad educativa en Bolivia, donde evaluaciones nacionales e internacionales han evidenciado profundas dificultades en áreas clave como comprensión lectora, matemáticas y ciencias. Además, existen brechas significativas entre zonas urbanas y rurales, y entre el sistema público y el privado.
Un estudio realizado por el Observatorio Plurinacional de Calidad Educativa (OPCE) a inicios de 2025 reveló una realidad alarmante: solo tres de cada cien estudiantes pueden resolver pruebas de química y matemáticas, y "un alto porcentaje de bachilleres bolivianos tienen un dominio deficiente de la producción escrita".
Ante este panorama, las autoridades educativas han implementado estas nuevas disposiciones con el objetivo de mejorar la calidad de la educación en el país, abordando desafíos como la formación del profesorado, la infraestructura y los recursos educativos, así como los contenidos curriculares.












