Tras la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, el gobierno de Donald Trump decidió no apoyar a la líder opositora María Corina Machado como figura de transición política en Venezuela, pese a su amplio reconocimiento dentro de la oposición. En su lugar, Trump optó por impulsar una transición encabezada por Delcy Rodríguez, vicepresidenta durante el gobierno de Maduro, quien asumió como presidenta interina.
Según reveló The New York Times, la decisión se basó en evaluaciones de inteligencia de Estados Unidos que advertían sobre las dificultades de la oposición para gobernar, así como en el deterioro de la relación entre Machado y altos funcionarios de la Administración Trump en los últimos meses.
El propio Trump afirmó que Machado "no tiene el apoyo ni el respeto dentro del país", aunque la calificó como "una mujer muy agradable". Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, defendió esta postura al señalar que respaldar directamente a la oposición podría desestabilizar aún más a Venezuela y obligar a una presencia militar estadounidense más amplia.
La relación entre Machado y Washington se había tensado desde hace meses, según el diario. Sin embargo, la líder opositora sostiene su regreso a Venezuela y asegura que en unas elecciones libres y justas, la oposición ganaría con más del 90% de los votos.
Machado también denunció que Delcy Rodríguez "es una de las principales arquitectas de la tortura, la persecución, la corrupción y el narcotráfico" en Venezuela, y que es "rechazada" por el pueblo venezolano.
A pesar de las diferencias, Machado ofreció entregarle a Trump su Nobel de la Paz, un premio que el presidente estadounidense había declarado públicamente que ambicionaba. Sin embargo, la dirigente opositora comentó que no ha conversado con Trump desde el 10 de octubre.












