La administración de Cuba ha endurecido las medidas de vigilancia y control de las comunicaciones en la isla, en medio de la crisis política y social que atraviesa Venezuela, su principal aliado en la región. Según denuncias de activistas y organizaciones de derechos humanos, el régimen cubano ha incrementado los cortes de internet, el hostigamiento a opositores y la restricción de información en los últimos días.
Las tensiones en Venezuela, con las masivas protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro, han puesto a la defensiva al presidente cubano Miguel Díaz-Canel. Temeroso de que se puedan replicar en la isla escenas similares a las que se viven en el país vecino, el mandatario cubano ha ordenado reforzar los mecanismos de control y vigilancia sobre la población.
"Hemos visto un aumento significativo de los cortes de internet, sobre todo en zonas donde hay mayor actividad opositora. También se ha intensificado el acoso y la intimidación a periodistas, activistas y disidentes", señaló a este medio una fuente que pidió mantener el anonimato por razones de seguridad.
La crisis en Venezuela, principal aliado de Cuba, dispara la represión en la isla
Según denuncias de organismos internacionales, las autoridades cubanas han recurrido a diversas tácticas para limitar el flujo de información y las comunicaciones de la población. Entre ellas, se destacan los cortes intermitentes de internet, la restricción de acceso a redes sociales y plataformas de mensajería, y el hostigamiento a opositores y periodistas independientes.
"El régimen cubano está aterrorizado ante la posibilidad de que se puedan replicar en la isla escenas similares a las de Venezuela. Por eso han redoblado los esfuerzos por controlar la información y ahogar cualquier intento de protesta", afirmó un analista que prefirió mantener el anonimato.
La crisis política y económica en Venezuela, principal aliado estratégico y proveedor de petróleo de Cuba, ha puesto al gobierno de Díaz-Canel en una situación delicada. Temeroso de que se puedan producir levantamientos populares en la isla, el régimen cubano ha recurrido a medidas cada vez más draconianas para mantener el control.
Activistas y organizaciones de derechos humanos han denunciado que, en las últimas semanas, se han registrado numerosos casos de detenciones arbitrarias, allanamientos de viviendas y restricciones a la libertad de movimiento de opositores y disidentes.
"Cuba está viviendo una situación de extrema tensión. El gobierno teme que la crisis de Venezuela pueda desencadenar un estallido social en la isla, y por eso ha optado por asfixiar cualquier forma de disenso", concluyó la fuente consultada.










