Las próximas elecciones en Costa Rica se perfilan como unas de las más inusuales en la historia reciente del país, con una población que parece estar alejándose de los tradicionales discursos políticos y optando por mantener en secreto sus preferencias electorales.
Según diversos testimonios recopilados por La Nación, los ciudadanos costarricenses se muestran cada vez más cansados de la "política de los pleitos, los gritos, la prepotencia y la corrupción", lo que los ha llevado a adoptar una actitud más reservada a la hora de expresar sus inclinaciones políticas.
"No hay banderas en las casas ni en los autos. Ni les interesa pagar signos externos. Ha nacido un cierto cansancio en los ciudadanos con la política de los pleitos, los gritos, la prepotencia, la corrupción, a lo que se suma la información masiva en las redes", explica Mario Valverde Montoya, residente de Montes de Oca.
Esta tendencia al silencio y la discreción a la hora de manifestar preferencias electorales ha llevado a que las encuestas tradicionales enfrenten dificultades para reflejar con precisión el panorama electoral. Según los expertos, los votantes costarricenses parecen estar optando por "ocultar su preferencia" y dedicar "pocos minutos" a "pelearse por su candidato".
"No se trata de indecisos: se trata de sí saber por quién votar, ocultando su preferencia. Y esto vuela las encuestas. De todo habla el costarricense, pero ocupa pocos minutos para 'pelearse' por su candidato. Ese silencio jugará el primer domingo de febrero", señala Valverde Montoya.
Esta actitud de cautela y reserva por parte de los electores costarricenses ha sido interpretada por algunos analistas como una "demostración al mundo" de la "decisión en un tema íntimamente privado y secreto" que representa el voto.
Ante este panorama, los expertos coinciden en que estas elecciones definirán un "nuevo costarricense", más autónomo y menos influenciable por los discursos políticos tradicionales. La capacidad de los partidos y candidatos para conectar con este electorado silencioso y escéptico será clave para determinar el rumbo del país en los próximos años.












