La captura de Nicolás Maduro ha generado una fuerte tensión interna en Venezuela, donde la oposición ve una oportunidad para avanzar hacia la transición democrática. Sin embargo, el régimen chavista intenta reacomodarse para mantener el poder, eligiendo a Delcy Rodríguez como la nueva presidenta interina.
En este contexto, los sectores opositores se han visto fortalecidos y han aprovechado para exigir la liberación de los presos políticos, un pedido que ya venían realizando desde antes de la intervención militar estadounidense. Organizaciones como Unión y Cambio y la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) han reclamado por la libertad de estos presos, considerando que la libertad sindical y el respeto a los derechos civiles y políticos son condiciones indispensables para la transición a la democracia.
Desde Vente Venezuela, su comisión de Derechos Humanos ha aseverado que "ha llegado la hora de liberar a los presos políticos, restablecer la verdad y hacer prevalecer la justicia sobre la impunidad". Consideran que la liberación de los presos y el cese de la persecución ideológica serían un paso clave para saber si el régimen está realmente colaborando con la transición.
Sin embargo, Vente Venezuela también ha criticado las acciones militares estadounidenses, argumentando que lejos de ayudar a normalizar la situación, generan más desasosiego en la ciudadanía y allanan el camino para que el poder represivo aumente sus capacidades de operar contra la oposición.
En definitiva, la captura de Maduro ha generado una coyuntura de alta tensión en Venezuela, donde la oposición ve una oportunidad para avanzar hacia la transición, pero el régimen chavista intenta mantenerse en el poder. La exigencia de liberación de presos políticos se ha convertido en un reclamo central de los sectores opositores, quienes consideran que este sería un paso fundamental para evaluar la voluntad del régimen de colaborar con dicha transición.












