Catar, el pequeño país del Golfo Pérsico, ha dado un paso al frente para intentar resolver la compleja situación política y social que vive Venezuela. En medio de las crecientes tensiones entre el gobierno de Nicolás Maduro y Estados Unidos, el Ministerio de Exteriores catarí ha anunciado su "plena disposición" a contribuir en cualquier esfuerzo internacional encaminado a lograr una solución pacífica e inmediata en el país caribeño.
El portavoz del Ministerio, Majed al Ansari, recordó en una rueda de prensa que Catar ya ha ejercido como mediador en el pasado, facilitando intercambios de prisioneros entre Venezuela y Estados Unidos. Ahora, el gobierno de Doha se ha ofrecido a mantener "canales de comunicación con todas las partes interesadas" para intentar desactivar la crisis.
La oferta de Catar llega después de que el sábado pasado el Ministerio de Exteriores catarí expresara su "profunda preocupación" por los "actuales desarrollos" en Venezuela, haciendo un llamamiento a resolver las disputas "a través del diálogo, la contención y la desescalada".
En este sentido, Al Ansari subrayó el compromiso de Catar de defender "la adhesión a la Carta de las Naciones Unidas y a los principios establecidos del derecho internacional" a la hora de buscar una solución pacífica al conflicto.
La propuesta de mediación de Catar se produce en un momento de máxima tensión entre Venezuela y Estados Unidos. A principios de diciembre, el propio Al Ansari ya había anunciado que Doha estaba "esperando" a que se le solicitara ejercer como mediador en la crisis venezolana, ante las crecientes amenazas de Washington contra el gobierno de Maduro.
Ahora, con el reciente ataque militar de EE.UU. contra Venezuela, la oferta de Catar cobra aún más relevancia como posible vía para intentar desactivar un conflicto que podría tener graves consecuencias regionales e internacionales. El pequeño país del Golfo Pérsico se perfila así como un actor clave en la búsqueda de una salida negociada a la crisis venezolana.












