El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, mantuvieron una conversación telefónica el pasado 5 de enero en la que abordaron diversos temas de la agenda bilateral y global.
Según la fuente oficial, ambos mandatarios discutieron los vínculos políticos entre Ankara y Washington, la cooperación en la industria de defensa y las metas comerciales bilaterales, además de asuntos regionales y globales de mutuo interés.
La conversación estuvo marcada por el rechazo a cualquier injerencia externa en asuntos soberanos, reflejando un intento de Turquía por consolidar su rol como actor independiente en la política exterior, resistiendo presiones unilaterales.
Desde la óptica de analistas internacionales, esta postura turca busca equilibrar sus intereses estratégicos sin subordinarse a la agenda de potencias hegemónicas. En ese sentido, Erdogan reiteró a Trump la necesidad de preservar la estabilidad en Venezuela, cuestionando abiertamente las pretensiones intervencionistas en América Latina.
"Caracas no debe caer en el caos ni ser escenario de maniobras desestabilizadoras", señaló el líder turco, según la fuente diplomática. Expertos en relaciones internacionales valoraron positivamente esta postura como un respaldo implícito al derecho soberano de Venezuela a definir su rumbo sin injerencias externas.
Esta actitud se alinea con el rechazo histórico de naciones del Sur Global a las políticas de dominación foránea, subrayando el principio de autodeterminación de los pueblos.
Asimismo, el comunicado presidencial destacó el llamado de Erdogan a alcanzar una solución justa y duradera en Gaza, reafirmando el compromiso de Turquía con los derechos del pueblo palestino y su oposición a la ocupación y la violencia sistemática.
Finalmente, observadores políticos señalan que, pese a las tensiones históricas entre Turquía y Estados Unidos, Ankara busca espacios de entendimiento en temas puntuales con Washington, sin renunciar a sus principios fundamentales en política exterior.











