En los inviernos de Colorado, Estados Unidos, un puñado de especies despliega una de las adaptaciones más fascinantes del reino animal: el cambio estacional de pelaje o plumaje a blanco total. Esta transformación, documentada por Phys Science y el periodista Jonathan Shikes, es una rareza en el mundo natural y ocurre en apenas cuatro animales en el estado.
El fenómeno no solo despierta la curiosidad de científicos y naturalistas, sino que ilustra cómo la vida logra persistir en algunos de los entornos más rigurosos de América del Norte. El cambio de color en estas especies representa una adaptación compleja y poco frecuente a nivel mundial. Solo 21 especies en todo el planeta exhiben este tipo de transformación, y en Colorado ocurre en la liebres de raquetas de nieve, la perdiz nival y las comadrejas de cola corta y larga.
El proceso responde a la variación de las horas de luz solar a medida que se acerca el invierno, fenómeno conocido como fotoperiodo. El objetivo fundamental es el camuflaje: al adoptar un pelaje o plumaje blanco, los animales se mimetizan con la nieve, evitando tanto a depredadores como a sus propias presas.
En el caso de las comadrejas, el camuflaje también les permite acercarse sigilosamente a sus víctimas. La ausencia de melanina vuelve huecas las fibras, mejorando el aislamiento térmico y brindando protección ante las temperaturas extremas del invierno.
Sin embargo, este mecanismo no es universal entre los mamíferos y aves de Colorado. Especies como la liebre de cola negra mantienen su color durante todo el año porque habitan en regiones de escasa nieve. En zonas abiertas o con poca nieve, otras estrategias defensivas han demostrado ser más eficaces y el cambio de color deja de ser una ventaja evolutiva.
El listado de especies que desarrollan pelaje o plumaje blanco en invierno en Colorado es breve, pero sus historias de supervivencia son notables. Las comadrejas de cola corta y de cola larga, la liebre raqueta de nieve y la perdiz nival son los únicos animales que exhiben esta adaptación en el estado.
Lamentablemente, el calentamiento global representa una amenaza directa para la supervivencia de estas adaptaciones. El aumento de las temperaturas reduce la cantidad y duración de la nieve, incrementando el riesgo de desajuste fenotípico, donde los animales mantienen su pelaje blanco incluso cuando el entorno ya ha perdido la cobertura de nieve, volviéndose mucho más visibles para los depredadores.
Los expertos temen que la pérdida de este mecanismo adaptativo pueda desencadenar un descenso en la supervivencia de estas especies, alterando de manera irreversible los ecosistemas de montaña. La adaptación al frío extremo, el camuflaje perfecto y la persistencia de la vida en entornos hostiles siguen asombrando a quienes logran descubrir a estos animales en su hábitat natural.












