El depuesto dictador venezolano Nicolás Maduro compareció el lunes ante un tribunal federal de Nueva York, donde se declaró "no culpable" de los cargos federales por narcotráfico y delitos con armas que enfrenta. La audiencia judicial coincidió con la instalación del nuevo Parlamento en Caracas, donde Delcy Rodríguez juró como jefa del régimen chavista por 90 días.
La captura de Maduro, llevada a cabo por una operación militar estadounidense, ha sumido a Venezuela en un escenario de mayor inestabilidad política. En medio de este contexto volátil, la situación de los presos políticos en el país se ha tornado más frágil, con el foco internacional puesto nuevamente en el caso del gendarme argentino Nahuel Gallo, secuestrado hace más de un año y mantenido en condición de desaparición forzada.
La administración de Donald Trump eligió respaldar a Delcy Rodríguez como figura para la transición en Venezuela, basándose en un informe clasificado de la CIA que sostiene que la dirigente chavista sería capaz de mantener la estabilidad inmediata en Caracas. Sin embargo, esta decisión ha sido cuestionada, ya que Rodríguez es una alta funcionaria de la dictadura.
Mientras tanto, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) instó al régimen chavista a garantizar la labor periodística, luego de la detención de 14 profesionales de la comunicación en medio de la incertidumbre que atraviesa el país. La entidad pidió respetar el debido proceso y permitir la cobertura informativa sin trabas.
La líder opositora venezolana, María Corina Machado, también se pronunció sobre la situación de los presos políticos, destacando el caso de Juan Pablo Guanipa y expresando su compromiso por lograr la libertad de todos aquellos que han arriesgado todo por garantizar un futuro digno para Venezuela.
En este escenario de transición y tensión política, el Gobierno español ha solicitado a la nueva presidenta encargada, Delcy Rodríguez, la liberación inmediata de los presos políticos españoles en el país. La petición se ha realizado a través de una "nota verbal" enviada al régimen venezolano.
La captura de Nicolás Maduro ha abierto un compás de espera cargado de incertidumbre en Venezuela, con señales contradictorias desde Caracas y los centros reales de mando. En medio de esta situación volátil, la suerte de los detenidos políticos, como el caso del gendarme argentino Nahuel Gallo, se ha tornado más frágil, lo que ha generado una mayor preocupación a nivel internacional.










