La captura del presidente Nicolás Maduro y su remoción del poder en un operativo encabezado por fuerzas de los Estados Unidos el sábado 3 de enero ha abierto un escenario inédito para el sector petrolero global. Venezuela concentra una de las mayores reservas probadas de crudo del mundo, estimadas en 303.000 millones de barriles, pero su producción se desplomó alrededor de 67% desde 2013 debido al deterioro operativo, la fuga de capital humano y el aislamiento financiero del país.
Según el presidente Donald Trump, las compañías petroleras estadounidenses estarán en condiciones de invertir "miles de millones de dólares" para reconstruir la devastada infraestructura energética de Venezuela. Esta noticia repercutió el lunes en Wall Street, donde las empresas petroleras o las vinculadas a la producción de hidrocarburos presentaron fuertes subas.
El mercado descuenta que una Venezuela reintegrada al sistema internacional no solo contribuirá a estabilizar la oferta global de crudo, sino que también dará lugar a contratos millonarios de infraestructura, servicios, refinación y logística. Las mayores alzas de la jornada se concentraron en empresas vinculadas directamente a la reconstrucción del entramado petrolero: Slb NV (+10,22%), Valero Energy (+9,23%) y Halliburton (+7,78%).
Chevron es la compañía mejor posicionada para capitalizar un mayor acceso estadounidense al petróleo venezolano, ya que mantuvo presencia operativa en el país incluso después de las expropiaciones de activos extranjeros a comienzos de los años 2000. Otras empresas como ConocoPhillips y Exxon Mobil también podrían beneficiarse al renegociar deudas y reactivar inversiones.
Desde el ámbito financiero, se recomienda a los inversores locales posicionarse a través de CEDEARs como XLE (Energy Select Sector SPDR Fund), XOM (Exxon Mobil), CVX (Chevron), SLB (Schlumberger), LHX (L3Harris) y LDOS (Leidos), que ofrecen exposición a las principales compañías energéticas y de seguridad que podrían liderar la reconstrucción de Venezuela.









