El Gobierno de Honduras ha anunciado que el ajuste del 4.11% en la tarifa de energía eléctrica, autorizado para el primer trimestre de 2026, no será trasladado a los abonados. En su lugar, el Ejecutivo decidió subsidiar completamente el incremento aprobado por la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE).
La medida, instruida directamente por la presidenta de la República, será ejecutada a través de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) con el objetivo de evitar un impacto inmediato en la economía de los hogares hondureños al inicio del año.
De acuerdo con la información oficial, la tarifa de energía eléctrica se mantendrá sin variación durante el trimestre enero febrero marzo de 2026, fijándose en 4.6236 lempiras por kilovatio hora (kWh), el mismo valor aplicado en el trimestre anterior.
La ENEE aclaró que no se requerirá una erogación presupuestaria adicional, ya que el subsidio está contemplado dentro del presupuesto prorrogado para 2026, lo que permitiría absorber el ajuste sin trasladar el costo a los usuarios del sistema.
Esta decisión forma parte de una política sostenida de alivio tarifario implementada por el Gobierno en los últimos años. Según datos oficiales, en los últimos cuatro años se ha aplicado una reducción acumulada en la tarifa promedio, acompañada de subsidios periódicos cuando se han producido ajustes regulatorios.
Como resultado de estas medidas, el precio promedio del kilovatio hora en Honduras se ubica actualmente por debajo del registrado en algunos países vecinos de la región.
Sin embargo, especialistas advierten que el subsidio no elimina los desafíos estructurales del sector energético, entre ellos las pérdidas técnicas y no técnicas, la sostenibilidad financiera de la ENEE y la necesidad de inversiones en generación y distribución.
El debate de fondo vuelve a instalarse: ¿hasta cuándo es sostenible mantener tarifas estables a través de subsidios estatales? y ¿qué reformas estructurales acompañarán estas medidas para evitar que el costo recaiga en las finanzas públicas a mediano plazo?
Por ahora, los abonados no verán reflejado el incremento autorizado en sus recibos de energía. No obstante, la política de subsidios energéticos vuelve a colocarse en el centro de la discusión nacional, en un contexto donde la estabilidad económica de los hogares, la sostenibilidad fiscal y la modernización del sistema eléctrico siguen siendo temas pendientes.
Lo que ocurra en los próximos trimestres será clave para determinar si esta decisión representa un puente hacia una reforma integral del sector o un nuevo capítulo en la dependencia de subsidios para contener el costo de la energía en Honduras.











