Mayabeque, la provincia más pequeña de Cuba, es mucho más que un simple territorio geográfico. Esta región del país caribeño atesora una rica historia, una vibrante cultura y un importante desarrollo científico e industrial que la convierten en un emblema de la identidad cubana.
Ubicada al sur de la capital, La Habana, Mayabeque surgió como provincia en 2010, cuando la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó su constitución. Sin embargo, sus raíces se remontan mucho más atrás en el tiempo, pues cada uno de sus 11 municipios -entre ellos San José de las Lajas, Batabanó y Bejucal- ya contaba con su propia trayectoria y tradiciones.
Esos orígenes se remontan a la época de los aborígenes, que se asentaron en estas fértiles tierras, y al dolor de los esclavos, cuya huella quedó marcada en los antiguos ingenios azucareros. A lo largo de los siglos, el canto del campesino se ha alzado entre cañaverales, tabaco y cultivos diversos.
Pero Mayabeque no solo atesora un rico pasado, sino que también ha sido testigo de hitos históricos cruciales para la nación cubana. Fue en esta región donde se ubicó el primer sitio fundacional de la Villa de San Cristóbal de La Habana, antes de que la ciudad se trasladara a la costa norte. Asimismo, por sus caminos marcharon las tropas mambisas dirigidas por el Generalísimo Máximo Gómez y el Mayor General Antonio Maceo durante la guerra de independencia.
Hoy en día, Mayabeque se distingue por su capacidad agraria e industrial. En sus fértiles campos se produce una amplia variedad de cultivos, mientras que en sus fábricas se desarrollan importantes industrias alimentarias, químicas y centros de investigación. Un lugar destacado lo ocupa la Universidad Agraria de La Habana, que ha formado a generaciones de científicos.
Pero la identidad de Mayabeque no se limita a lo económico y productivo. Su riqueza cultural también es innegable, con una tradición de décimas y guateques que se transmite de generación en generación. Incluso los más jóvenes se suman a esta herencia, improvisando versos que reflejan el sentido de pertenencia de la población a su tierra.
En resumen, Mayabeque es mucho más que una simple provincia cubana. Es un territorio que aúna historia, cultura, ciencia y progreso, convirtiéndose en un auténtico reflejo de la esencia de la nación caribeña.












