La reciente operación encubierta del Departamento de Justicia de Estados Unidos ha logrado capturar y extraer a importantes figuras del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, dejando al gobierno narcoterrorista prácticamente decapitado.
Esta acción, que tomó por sorpresa tanto a Maduro como a sus aliados, es el resultado de meses de planificación y coordinación entre el Consejo de Seguridad Nacional, el Departamento de Estado, el Pentágono y la CIA. Según el artículo de opinión publicado originalmente en Infobae, la operación involucró el rescate de un grupo de activistas políticos que se encontraban refugiados en la Embajada de Argentina en Caracas, bajo la vigilancia constante de las fuerzas del régimen.
La noticia ha generado gran conmoción, ya que durante mucho tiempo se consideraba que el gobierno de Maduro y su aparato de inteligencia, apoyado por Cuba, Rusia y China, eran prácticamente invulnerables a este tipo de acciones. Sin embargo, el artículo señala que la "arrogancia" de Maduro y sus aliados les impidió reconocer la posibilidad de que Estados Unidos pudiera llevar a cabo una operación de este tipo.
Según el análisis, la clave para el éxito de la operación fue la capacidad de Estados Unidos para manipular las premisas, ideas y valores sobre los cuales el régimen de Maduro tomaba sus decisiones, a través de lo que se conoce como "Control Reflexivo". Esta estrategia les habría permitido hacer que Maduro y sus colaboradores adoptaran puntos de vista y líneas de acción que terminaron debilitándolos.
El artículo también menciona que, contrariamente a lo que pronosticaban algunos analistas y medios de comunicación, la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela no desencadenó una "inevitable" guerra civil. Por el contrario, los "dos millones de milicianos", las "modernas fuerzas armadas equipadas por Rusia, China e Irán" y los demás aliados del régimen apenas se dejaron ver o pronunciaron.
En conclusión, esta sorpresiva operación del Departamento de Justicia de Estados Unidos ha logrado decapitar al régimen narcoterrorista de Maduro, dejando a sus principales líderes, como el propio Maduro y Diosdado Cabello, enfrentando la justicia estadounidense. Este hecho representa un duro golpe para el gobierno venezolano y sus aliados, quienes subestimaron la capacidad de Washington para llevar a cabo una acción de esta magnitud.












