El crítico de cine analiza con dureza varias obras aclamadas, desde la película "Valor sentimental" hasta la obra de Thomas Mann, cuestionando la supuesta calidad y relevancia de estos trabajos.
El artículo comienza con una dura crítica a la película "Valor sentimental" del director noruego Joachim Trier, a la que califica de "poca cosa" y llena de "lugares comunes e idioteces". El crítico asegura no creer "absolutamente nada" de la trama, que involucra el trauma de una hija actriz y los problemas familiares del director. Considera que la puesta en escena es "pedestre" y las explicaciones "psicológicas" son "chantas" y "previsibles".
Más adelante, el crítico cuestiona la figura de Thomas Mann, al que considera un escritor que "se tomaba demasiado en serio a sí mismo" y que "se daba demasiada importancia". Cita varios ejemplos, como cuando Mann afirmó que era "un principiante de genio" al escribir "Muerte en Venecia", o cuando se jactó de haber "inmortalizado" a un compañero de curso en "La montaña mágica".
Finalmente, el artículo analiza la película "Mátate, amor", basada en la novela de la escritora argentina Ariana Harwicz. El crítico considera que, si bien tiene algunos momentos interesantes, fracasa como un todo, debido a que la adaptación cinematográfica no logra capturar la intensidad del monólogo interior de la obra original.
En general, el texto muestra a un crítico que cuestiona con dureza varias obras aclamadas, considerándolas superficiales, egocéntricas o incapaces de transmitir la profundidad de sus temas. Su postura sugiere una visión exigente y poco complaciente sobre la calidad de la producción cultural contemporánea.


