Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Venezuela, ha sorprendido al expresar su disposición a cooperar con Estados Unidos tras la captura de Nicolás Maduro, según reveló el propio presidente estadounidense, Donald Trump.
Rodríguez, de 56 años, ha sido una de las figuras más prominentes del chavismo desde la era de Hugo Chávez y ha desempeñado múltiples roles de alto perfil en la administración de Maduro, incluyendo los cargos de ministra de Comunicación e Información, canciller de la República y presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente. Actualmente ocupa la vicepresidencia de Venezuela y la cartera de Economía y Comercio Exterior.
Considerada una aliada cercana del saliente Maduro, Rodríguez ha sido sancionada por Estados Unidos y la Unión Europea por su papel en el régimen chavista. Ha sido vista tradicionalmente como una articuladora clave de la política interna y externa del gobierno de Maduro.
Sin embargo, en una inesperada declaración, el presidente Trump reveló que el secretario de Estado, Marco Rubio, había mantenido una conversación con Rodríguez, en la que ella se mostró "dispuesta a hacer lo que consideremos necesario para que esto funcione", en referencia al futuro de Venezuela.
Esta sorprendente apertura al diálogo con Washington por parte de Rodríguez, una de las figuras más influyentes del chavismo, podría marcar un giro significativo en las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos, que se han caracterizado por una profunda tensión y desconfianza mutua durante los últimos años.
La captura de Maduro, si se llegara a concretar, representaría un duro golpe para el régimen chavista, que ha mantenido un férreo control sobre Venezuela a pesar de la grave crisis económica, política y social que atraviesa el país. La disposición de Rodríguez a cooperar con Estados Unidos podría ser un indicio de que el gobierno de Maduro está buscando una salida negociada a la crisis.
Sin embargo, analistas advierten que cualquier acercamiento entre Rodríguez y Washington debe ser visto con cautela, dada la trayectoria de la vicepresidenta venezolana y su papel protagónico en el régimen de Maduro. Será fundamental observar si esta apertura al diálogo se traduce en acciones concretas y en un cambio sustancial en la postura del gobierno venezolano.











