Cilia Flores, la esposa del presidente venezolano Nicolás Maduro, se convirtió en un personaje clave del régimen chavista tras asumir el cargo de primera dama en 2013. Sin embargo, su trayectoria está marcada por polémicas y acusaciones de vínculos con el narcotráfico.
Flores, nacida en 1956 en el estado de Cojedes, ha sido una figura prominente del chavismo desde hace más de tres décadas. Fue una de las abogadas que defendió a Hugo Chávez tras el fallido golpe de Estado de 1992, logrando su indulto. Posteriormente, se integró al Movimiento Bolivariano MBR-200 y participó en la fundación del Movimiento V República (MVR) y, más tarde, del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
En 2000, Flores fue elegida diputada a la Asamblea Nacional, cargo que ocupó hasta 2011, cuando se convirtió en la primera mujer venezolana en presidir la Cámara. Su gestión estuvo marcada por polémicas, como la decisión de prohibir el acceso de la prensa al hemiciclo y acusaciones de nepotismo.
Tras la muerte de Chávez, Maduro la nombró procuradora general de la República, y su ascenso a la presidencia en 2013 la convirtió en la primera dama, o "primera combatiente de la República Bolivariana de Venezuela", como pidió Maduro llamarla.
En 2015, dos sobrinos de Flores fueron detenidos en Haití por agentes de la DEA y condenados a 18 años de prisión por intento de introducir 800 kilos de cocaína en Estados Unidos. Esto llevó a que en 2018, Washington impusiera sanciones económicas a Flores y otros altos cargos del régimen de Maduro.
Ahora, Cilia Flores ha sido capturada junto a su esposo Nicolás Maduro durante un ataque estadounidense a Venezuela, en medio del recrudecimiento de las tensiones entre ambos países por el despliegue militar en el Caribe. Esta nueva crisis pone de manifiesto la compleja situación política y de seguridad que enfrenta el país sudamericano.











