Cada diciembre, miles de docentes en Chile se enfrentan a la incertidumbre laboral, recibiendo notificaciones de desvinculación incluso cuando ya tienen horas asignadas para el próximo período. Esta práctica recurrente en diferentes establecimientos educativos del país resulta contradictoria en un contexto de crisis de la profesión docente.
Según cifras del Ministerio de Educación, cerca de 23.000 profesores menores de 40 años han abandonado las aulas, lo que equivale a aproximadamente un 14% de la dotación en ejercicio. Esta alta rotación no solo afecta a los docentes, sino también a estudiantes y familias, al interrumpir vínculos educativos y debilitar la continuidad pedagógica.
Si bien no se cuestiona la posibilidad de desvinculación por razones de desempeño, el problema radica en la normalización de prácticas administrativas que terminan erosionando la estabilidad del sistema educativo y dificultando la retención de buenos profesionales.
"No se trata de cuestionar los mecanismos de evaluación ni la posibilidad de desvinculación por razones de desempeño. El problema es la normalización de prácticas administrativas que terminan erosionando la estabilidad del sistema y dificultan la retención de buenos profesionales. Si se busca fortalecer la educación, estas dinámicas merecen más que una revisión", señala el artículo.
Esta situación resulta especialmente preocupante en un contexto en el que Chile enfrenta una crisis de la profesión docente. Según los datos del Ministerio de Educación, la salida de cerca de 23.000 profesores menores de 40 años, equivalente al 14% de la dotación en ejercicio, pone en riesgo la continuidad y calidad de la educación.
Los expertos coinciden en que es necesario abordar estas prácticas de desvinculación recurrentes, que afectan la estabilidad del sistema educativo y dificultan la retención de buenos profesionales. Solo así se podrá fortalecer verdaderamente la educación en el país.










