Un diminuto bulto óseo de apenas cinco milímetros ha reabierto uno de los debates más encarnizados de la historia de la paleoantropología. Un equipo de la Universidad de Nueva York ha identificado en el fémur de Sahelanthropus tchadensis tres características anatómicas que solo aparecen en los bípedos, lo que confirmaría que los ancestros más primitivos de la familia humana ya caminaban erguidos sobre dos patas. Sin embargo, otros expertos cuestionan estas conclusiones y aseguran que Sahelanthropus aún presenta características similares a los simios.
El hallazgo, publicado este viernes en Science Advances, ha reabierto una guerra científica que dura más de 25 años entre los que creen que el homínido podría caminar a dos patas y quienes no solo lo niegan taxativamente, sino que creen que ni siquiera era un homínido. Los huesos de Sahelanthropus fueron descubiertos en 2001 en el desierto de Djurab (Chad), y desde entonces han sido objeto de intensos debates.
Scott Williams, antropólogo de la Universidad de Nueva York y autor principal de la investigación, explica que el tubérculo femoral, el punto de inserción del ligamento iliofemoral, es "inconfundible en homínidos y está completamente ausente en chimpancés". Junto a esta característica, el equipo identificó otras dos pruebas que, según ellos, son inequívocas: una fuerte antetorsión femoral y un complejo glúteo reorganizado para la marcha erguida.
Sin embargo, Roberto Macchiarelli, paleontólogo italiano que ha criticado estos hallazgos, asegura que la zona donde se identifica el tubérculo femoral está "altamente dañada e incompleta" y que el propio equipo responsable del estudio de 2022 reconoció que "no hay evidencia del tubérculo femoral" en el fósil original. Macchiarelli argumenta que la morfología y proporciones del fémur son "claramente similares a simios".
Salvador Moy -Sol , investigador emérito del Instituto Catalán de Paleontología, coincide en que la conclusión del nuevo estudio es "precipitada", ya que el material fósil es "fragmentario en partes anatómicamente muy importantes" y los caracteres identificados son "menores" en el contexto del bipedalismo. En su opinión, no se puede descartar "un cierto grado de bipedalismo facultativo, pero no poseía adaptaciones anatómicas evidentes a un bipedalismo humano".
Williams, por su parte, se muestra convencido de que Sahelanthropus era bípedo, aunque reconoce que el debate no está cerrado y que trabajos posteriores y futuros hallazgos podrían confirmar o negar sus hallazgos. La imagen que emerge es la de una criatura que caminaba erguida sobre dos patas, pero seguía siendo una experta escaladora de árboles.
El descubrimiento apoya la hipótesis de que el último ancestro común de humanos y chimpancés se parecía más a un chimpancé actual que a cualquier simio extinto del Mioceno. Sin embargo, la paleoantropología sigue profundamente afectada por la competición y la política, según Macchiarelli, quien denuncia "conflictos de intereses" en la historia de Sahelanthropus.












