El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, celebró este viernes la unión "a toda prueba" entre su país y su aliada China, en medio de las tensiones con Estados Unidos por el despliegue militar en el mar Caribe.
La visita del enviado especial del presidente chino, Qiu Xiaqi, a Caracas se produjo en un momento delicado, con el Gobierno de Washington acusando a Venezuela de liderar una red de narcotráfico y llevando a cabo ataques en territorio venezolano.
En la reunión, que duró más de tres horas, Maduro y Xiaqi intercambiaron regalos simbólicos, como una cerámica y un cuadro, en lo que se interpretó como un gesto de fortalecimiento de los lazos entre ambos países.
Según el canal estatal venezolano VTV, en el encuentro se revisaron los "más de 600 acuerdos" que mantienen Venezuela y China, aliados estratégicos desde hace años. La vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, y el canciller, Yván Gil, también participaron de la cita.
China ha sido un socio clave para Venezuela en medio de las sanciones y el aislamiento impuesto por Estados Unidos. El gigante asiático ha rechazado enérgicamente el despliegue militar estadounidense en el Caribe y las incautaciones de buques que transportaban crudo venezolano.
"Venezuela tiene derecho a desarrollar de forma independiente una cooperación mutuamente beneficiosa con otros países", declaró el portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, quien aseguró que la "comunidad internacional comprende y apoya la posición de Venezuela".
Las tensiones se han intensificado en las últimas semanas, luego de que el presidente Donald Trump anunciara un ataque contra una "gran instalación" dentro de su campaña contra el narcotráfico, aunque no especificó si fue en territorio venezolano. Según reportes, la CIA habría llevado a cabo un ataque con drones en una instalación portuaria en Venezuela.
Maduro, por su parte, advirtió que el sistema defensivo de su país "ha garantizado y garantizará la integridad territorial" venezolana, sin confirmar ni desmentir el presunto ataque.
En este contexto de creciente confrontación, la visita del enviado especial chino y el fortalecimiento de los lazos entre Pekín y Caracas adquieren una relevancia geopolítica crucial para Venezuela, que busca contrarrestar la presión de Estados Unidos.











