San Miguel de Allende, Guanajuato.- La ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO inició este 1 de enero las actividades conmemorativas por los 200 años de su nombramiento como municipio, una distinción otorgada el 8 de marzo de 1826.
Durante todo el año, San Miguel de Allende se prepara para una serie de festividades y eventos que buscan reconocer a las mujeres y hombres que forjaron el carácter histórico, social y cultural de esta emblemática localidad.
La jornada inaugural estuvo marcada por una serie de homenajes y ofrendas a personajes clave en la historia sanmiguelense, realizados en algunos de los sitios más emblemáticos del municipio. Las actividades iniciaron en el atrio de la Capilla Fundacional de San Miguel Viejo, donde se rindió homenaje a Fray Juan de San Miguel, fundador de la ciudad.
Más tarde, se colocaron ofrendas en la Plaza Cívica en honor al doctor Juan Benito Díaz de Gamarra; en la Plazuela de Zaragoza, al padre Luis Felipe Neri de Alfaro; y finalmente, frente a la casa natal del Generalísimo Ignacio Allende, en la Plaza Principal.
Estos actos simbólicos marcaron el arranque de un año conmemorativo que incluirá la publicación de obras históricas, encuentros culturales, reconocimientos a cronistas e historiadores locales, así como acciones orientadas a fortalecer la memoria histórica y la participación ciudadana.
La historia de San Miguel de Allende está estrechamente ligada a la lucha por la Independencia de México. Fundada en 1542 por el fraile franciscano Fray Juan de San Miguel bajo el nombre de San Miguel el Grande, la ciudad se consolidó como un punto estratégico en la ruta de la plata entre Zacatecas y la Ciudad de México.
En este lugar nació Ignacio Allende, uno de los principales protagonistas del movimiento independentista, razón por la cual la ciudad fue rebautizada en su honor en 1826.
Durante la segunda mitad del siglo XX, San Miguel de Allende vivió un renacimiento cultural que transformó su vocación histórica en un referente artístico y turístico. Figuras como Stirling Dickinson contribuyeron a la creación de la Escuela de Bellas Artes, donde artistas de la talla de José Chávez Morado y David Alfaro Siqueiros compartieron su talento, consolidando a la ciudad como un importante centro cultural.
En 2008, la UNESCO declaró a San Miguel de Allende y al Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco como Patrimonio de la Humanidad, en reconocimiento a su arquitectura colonial barroca y a su relevancia histórica.
A dos siglos de su nombramiento como ciudad, San Miguel de Allende mantiene vivo su legado histórico y cultural, cautivando a visitantes y habitantes con sus calles empedradas, fachadas coloridas y una identidad que honra su pasado mientras mira hacia el futuro.












