El Ejército ruso ha desmentido categóricamente las informaciones sobre un supuesto ataque a la ciudad ucraniana de Járkov el pasado 2 de enero. Según el comunicado del Ministerio de Defensa ruso, las explosiones registradas en un centro comercial de la ciudad se debieron a la detonación de municiones ucranianas almacenadas en el lugar.
El comunicado señala que las grabaciones de vídeo muestran "un intenso humo de origen desconocido dentro del edificio" segundos antes de la explosión, lo que evidencia que se trató de una detonación de armamento ucraniano y no de un ataque ruso.
Asimismo, Rusia acusa a Ucrania de querer "desviar la atención de la comunidad internacional" de un "brutal atentado terrorista" cometido por las fuerzas ucranianas en la localidad de Jorlí, en la región de Jersón, donde murieron 28 personas, incluidos dos menores, en un bombardeo con drones contra un hotel y un café donde familias celebraban el Año Nuevo.
El Ministerio de Defensa ruso afirma que este ataque ucraniano contra civiles se produjo en plenas conversaciones de paz impulsadas por el presidente estadounidense, Donald Trump. Por lo tanto, Rusia niega rotundamente haber llevado a cabo ningún ataque contra Járkov y señala que las declaraciones de Kiev sobre este supuesto hecho tienen como objetivo desviar la atención de la comunidad internacional del atentado de Jorlí.










