En un duro artículo, un destacado periodista de investigación ha denunciado la "mentira crasa y supina" del poder establecido en el país, acusándolos de utilizar el "equilibrismo peligroso" y los "eufemismos y olvidos interesados" para ocultar la verdad y "reforzar la violencia que asola a la nación".
El autor, que no es nombrado en el texto, afirma que "del poder establecido no se puede esperar nada que se acerque a la verdad" y que las cúpulas políticas, económicas y eclesiásticas hacen gala de un "equilibrismo peligroso para intentar maquillar la verdad" y "colaborar con el continuismo de la hegemonía, fundada en la mentira crasa y supina".
Según el periodista, esta manipulación de la información "no los hará libres sino servidores de la mentira" y "jamás contribuye a la convivencia y la paz". En su lugar, sostiene que "las cosas hay que llamarlas por su nombre: tortura es tortura, represión es represión, narcotráfico es narcotráfico, depredación es depredación, ruina es ruina, caricatura de instituciones es caricatura de instituciones, soberanía secuestrada es soberanía secuestrada, fraude colosal a la voluntad popular es fraude colosal a la voluntad popular, y así en innumerables aspectos".
El texto afirma que "con eufemismos y olvidos interesados, se irrespeta la verdad, se le rinde tributo a la mentira, y se refuerza la violencia que asola a la nación". Y advierte que "la situación externa es efecto de la interna" y que "un país democrático, con todos los problemas reales e imaginarios, nunca burlaría la Constitución hasta convertirse en un santuario de los peores factores internacionales".
El periodista concluye que "la verdad nos hará libres. Y las mentiras, así sean disfrazadas de medias verdades, lo que las hace más insidiosas y dañinas, os harán vasallos del mal". Una dura crítica al manejo de la información por parte de las élites del país.











