La crisis energética en Cuba se intensifica nuevamente este 2 de enero, luego de un breve alivio registrado durante las celebraciones de fin de año. Según informes oficiales, el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) enfrenta un déficit crítico de generación, lo que provocará cortes prolongados y simultáneos en cerca del 48% del territorio nacional.
Después de que el Gobierno redujera parcialmente los apagones durante las festividades, la disponibilidad de energía ha vuelto a caer drásticamente. Para el horario de mayor demanda, se prevé una disponibilidad de apenas 1.550 MW, frente a una demanda estimada de 2.950 MW, lo que implica un déficit de 1.400 MW. Como consecuencia, la Unión Eléctrica (UNE) estima una afectación de hasta 1.430 MW, equivalente a apagones simultáneos en cerca del 48% del país.
La situación se agrava por la paralización de varias unidades termoeléctricas clave debido a averías y mantenimientos, así como por la falta de combustible y lubricantes que ha dejado fuera de servicio a 79 centrales de generación distribuida. Además, la indisponibilidad de las patanas eléctricas por escasez de diésel contribuye al déficit.
Muchos cubanos percibieron la reducción temporal de los apagones a finales de diciembre como un alivio momentáneo, pero el regreso casi inmediato de los cortes ha reforzado la sensación de que se trató de un ajuste coyuntural y no de una mejora estructural del sistema. Los comentarios de usuarios en redes sociales reflejan cansancio, indignación y desconfianza ante la situación.
Para millones de cubanos, el inicio de 2023 confirma que los apagones vuelven a marcar la vida cotidiana, sin señales de una solución a corto plazo. La crisis energética, que se ha agravado en los últimos años, sigue afectando severamente a la población y la economía del país.












