El proceso de transición hacia el nuevo gobierno en el país se ha visto envuelto en una serie de complicaciones y presiones, según informan fuentes cercanas a la situación. A falta de apenas una semana para la asunción del nuevo mandatario, aún no se ha conformado la esperada comisión de transición que debería estar encargada de facilitar el traspaso de poder.
Según los reportes, esta demora estaría generando inquietud en algunos sectores, que temen que se esté "tramando algo bajo bajo" o simplemente dilatando el proceso. Adicionalmente, han comenzado a surgir presiones desde el exterior, específicamente desde los "Yunai" (en referencia a Estados Unidos), advirtiendo que si el nuevo gobierno intenta impugnar los resultados electorales, podrían enfrentar serias consecuencias, incluyendo la posibilidad de ser privados de sus visas.
Por otra parte, se ha confirmado que el Ministerio de Justicia se encuentra en una situación delicada, con falta de fondos y personal, lo que podría dificultar la resolución de las impugnaciones que se han presentado. Esto significa que, en caso de que se presenten cuestionamientos a los comicios, el tiempo podría convertirse en un enemigo para el nuevo gobierno, poniendo en riesgo la posibilidad de que dichas impugnaciones prosperen.
Estos obstáculos y presiones se suman a la ya compleja situación económica y social que deberá enfrentar el próximo mandatario, quien tendrá el desafío de lograr una transición ordenada y pacífica, mientras lidia con las demandas y reclamos de diversos sectores.










