El año 2023 comienza con un nuevo incremento en los precios del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Dos grupos de colectivos, los de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y los de la provincia de Buenos Aires, aplicaron un aumento de aproximadamente 4,5% en sus tarifas, que ya entró en vigencia este jueves 1 de enero.
Este ajuste forma parte del mecanismo de actualización mensual vigente, que combina la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) con un adicional fijo. El objetivo de este esquema es evitar atrasos tarifarios, aunque en la práctica consolida una secuencia de incrementos mensuales que presiona sobre los bolsillos de los usuarios.
En el caso de los colectivos del AMBA, el ajuste se explica por la variación del IPC más un componente extra, fórmula que continuará vigente durante el primer tramo del año. Esto significa que los usuarios deberán afrontar nuevos aumentos en los próximos meses.
Además, el Gobierno porteño oficializó un aumento del 4,5% para el subte, que comenzará a regir en enero. Con este ajuste, el boleto abonado con tarjeta SUBE pasará de $1.206 a $1.260. En febrero, la tarifa volverá a subir y alcanzará los $1.336, lo que representará un incremento acumulado del 11% respecto del valor vigente a fines de 2022.
A partir de marzo, tanto el subte como el premetro quedarán alcanzados por un esquema de actualización mensual automática, que tomará el IPC nacional de dos meses previos más un 1% adicional.
El sistema de Red SUBE mantiene los beneficios para quienes combinan medios de transporte, permitiendo hasta 5 combinaciones dentro de una ventana de 2 horas, contadas desde la primera validación. Sin embargo, es importante respetar el requisito de que deben pasar al menos dos minutos entre una validación y otra, de lo contrario el sistema cobrará el pasaje siguiente a tarifa plena.
Este nuevo aumento en los precios del transporte público se produce en un contexto de alta inflación y presión sobre el poder adquisitivo de los usuarios, lo que sin duda representa un desafío adicional para las familias argentinas.











