La ciudad de Buenos Aires amaneció este 1 de enero con un panorama inusual. Las principales avenidas y bulevares de la capital argentina se encontraban prácticamente vacíos, sin el habitual tráfico y movimiento que caracteriza a esta metrópolis.
Esto se debe a que, como es tradición, la mayoría de los comercios, restaurantes y negocios de la ciudad permanecen cerrados durante el 1 de enero, día feriado nacional en Argentina. Sólo unos pocos establecimientos, como algunos supermercados y farmacias, mantuvieron sus puertas abiertas para atender a quienes debían salir a realizar compras o gestiones.
Las calles despejadas y la ausencia de actividad comercial en las principales arterias céntricas y turísticas de Buenos Aires, como Avenida 9 de Julio, Corrientes y Florida, dan cuenta de que la ciudad adoptó un ritmo más lento y apacible en este primer día del nuevo año.
Si bien es común que la actividad se vea reducida en feriados y días no laborables, la imagen de bulevares y avenidas prácticamente desiertas es particularmente notoria en una ciudad que normalmente se caracteriza por su bullicio y dinamismo.
Este escenario contrasta con la agitación y los festejos que tuvieron lugar la noche anterior, cuando miles de porteños y turistas se congregaron en la Plaza de Mayo y otras zonas céntricas para recibir el Año Nuevo con shows, música en vivo y los tradicionales fuegos artificiales.
Ahora, con el inicio del 2023, la capital argentina entra en un compás de espera hasta que el próximo lunes 2 de enero, cuando la mayoría de los comercios y oficinas públicas volverán a abrir sus puertas.

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