El maestro canadiense Yannick Nézet-Séguin hizo su espectacular debut en el podio del 86 Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, aportando aires nuevos y renovadores a esta tradicional celebración.
Con su gesto entusiasta y elegante, Nézet-Séguin lideró a los músicos con precisión y lirismo, logrando una interpretación enérgica y convincente. Una de las novedades más destacadas del programa fue la inclusión de obras de dos compositoras: la austríaca Josephine Weinlich y la estadounidense de raíces africanas Florence Price.
La polka "Sirenen Lieder" de Weinlich y el vals "Reinbow" de Price fueron aplaudidas por el público, que apreció el esfuerzo del director por reivindicar a estas creadoras olvidadas. Nézet-Séguin ya había grabado dos sinfonías de Price con la Orquesta de Filadelfia, contribuyendo a su rescate del olvido.
El resto del programa recorrió los clásicos de la familia Strauss, con la obertura de una opereta de Johann Strauss II, el vals "Salmos de paz" de Josef Strauss y los imprescindibles "Danubio azul" y "Marcha Radetzky". También se incluyeron obras de otros compositores vieneses como Ziehrer, Lanner y Von Supp .
La transmisión televisiva, emitida en 92 países, estuvo a la altura de la ocasión, con tomas coordinadas que parecían formar parte de la propia orquesta. El intermedio incluyó un documental sobre la colección del Museo Albertina, en su 250 aniversario.
El debut de Nézet-Séguin en el Concierto de Año Nuevo de Viena fue un éxito rotundo, que supo combinar la tradición con aires de renovación, reivindicando a compositoras olvidadas y ofreciendo una interpretación enérgica y convincente.












