El reciente escándalo de corrupción en el Seguro Nacional de Salud (Senasa) ha reavivado la percepción de que los políticos acceden a cargos públicos con la intención de apropiarse de los recursos que manejan. Sin embargo, un periodista expone argumentos y evidencias que desmontan esta mala fama contra los políticos.
En un artículo publicado recientemente, el periodista Nelson Encarnación afirma de manera categórica que "los políticos profesionales no roban". Para sustentar su posición, el autor hace un recuento de casos emblemáticos de supuesta corrupción política, como el procesamiento judicial del expresidente Salvador Jorge Blanco, quien fue condenado a 20 años de prisión por hechos que, según Encarnación, "evidentemente, no cometió".
El periodista señala que Jorge Blanco, quien antes de ser político era un abogado prestigioso, murió en medio de precariedades materiales, lo que no concuerda con la imagen de un corrupto. Asimismo, indica que los hechos por los que se le condenó no fueron cometidos por él ni por sus seguidores con formación y compromiso político, sino por allegados ajenos al Partido Revolucionario Dominicano.
En el caso de los expedientes que aún se ventilan en la justicia, relacionados con hechos registrados y vinculados al expresidente Danilo Medina, Encarnación señala que los principales señalados no son políticos de militancia, sino personeros vinculados al exmandatario.
El autor sostiene que, si se miran los hechos con lógica y sin la intención de dañar a los partidos y sus dirigentes, se puede proclamar que "los políticos profesionales, con formación en el servicio a la sociedad, con compromiso, no roban los fondos del erario".
Encarnación concluye que la historia demuestra que los políticos profesionales no son ladrones, a pesar de la percepción generalizada y la prédica contra los políticos y los partidos.












