La colonial ciudad de Comayagua, en el centro de Honduras, recibió el 2026 con doce campanadas del considerado reloj más viejo de América, construido por los moros, que data del año 1100, según apuntes históricos.
La llamada ciudad colonial ha sido engalanada con una vía navideña, nacimientos y otros atractivos para nacionales y extranjeros que asistieron a la última noche de 2025, en un encuentro de miles de personas en la plaza central de Comayagua, frente a la catedral Inmaculada Concepción, una obra arquitectónica herencia de los españoles que se comenzó a construir hacia 1634 y fue inaugurada en 1711.
Las fiestas de diciembre en Comayagua han incluido espectáculos musicales, entre ellos el concierto, exposiciones de pintura y venta de comidas, entre otras actividades. La nochevieja de 2025 fue amenizada por coros y grupos musicales locales y luego de las doce campanadas se procedió a un espectáculo de luces artificiales.
El viejo reloj de la catedral, con números romanos, según registros históricos, es el más viejo de América y fue donado a Comayagua en 1636 por el rey Felipe III. "Comenzó a funcionar aquí en 1636, donde trabajó por 65 años en la iglesia La Merced antes de ser transferida a la Catedral nueva en 1711. Es el reloj de trabajo más viejo de América, y suena sus alarmas cada 15 minutos", señala la página oficial de la ciudad de Comayagua.
La ciudad colonial de Comayagua, en el corazón de Honduras, se ha convertido en un destino turístico cada vez más popular gracias a su impresionante patrimonio histórico y cultural. El reloj de la catedral, con más de 900 años de antig edad, es sin duda uno de los principales atractivos de la ciudad, y su sonido marca el ritmo de la vida en Comayagua desde hace siglos.
Las celebraciones de Año Nuevo en Comayagua son un evento único que reúne a miles de personas, tanto locales como visitantes, para disfrutar de la magia de una ciudad que parece detenida en el tiempo. El espectáculo de luces artificiales y la música en vivo crean un ambiente festivo y lleno de emoción, mientras que el imponente reloj de la catedral, con sus campanadas, recuerda la importancia de la tradición y la historia en esta región de Honduras.










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