El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a generar tensión en la región del Caribe al confirmar que ordenó un bombardeo a una supuesta instalación del grupo criminal Tren de Aragua ubicada en territorio venezolano. El ataque, que habría sido llevado a cabo por la CIA con un dron, habría afectado a un puerto empleado por dicha organización, pero sin causar víctimas mortales.
La primera mención sobre este incidente tuvo lugar el pasado 26 de diciembre, cuando Trump reveló en una entrevista radial que su país había destruido "una gran planta o una gran instalación desde donde envían" drogas a Estados Unidos. Si bien no mencionó directamente a Venezuela, el presidente colombiano, Gustavo Petro, afirmó que el bombardeo habría ocurrido en suelo venezolano.
Ni el Pentágono, ni la Casa Blanca, ni el gobierno de Venezuela han emitido comentarios oficiales sobre este ataque, cuya existencia tampoco ha podido ser confirmada por expertos en análisis de imágenes satelitales. Sin embargo, Trump insistió en que el operativo tuvo lugar "a lo largo de la costa" y que "la zona de operaciones ya no existe".
La tensión en la región se ha vuelto a disparar, especialmente después de que Petro asegurara que el bombardeo habría afectado a una "fábrica" en Maracaibo, Venezuela, donde supuestamente se procesa la pasta de coca para convertirla en cocaína. No obstante, el mandatario colombiano no aportó pruebas que respalden sus afirmaciones.
Este incidente se produce en medio de la campaña de presión que la administración Trump ha mantenido sobre el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, al que acusa de estar involucrado en el narcotráfico. Si bien el ataque no ha sido confirmado oficialmente, el silencio de las partes involucradas y las versiones encontradas han generado nuevas incógnitas sobre un posible enfrentamiento militar en la región.












