El pasado jueves 1 de enero, un sismo de magnitud 5.2 y con una profundidad de 234.0 kilómetros tomó por sorpresa a los pobladores de la ciudad chilena de San Antonio. El epicentro del temblor se ubicó a 65.0 kilómetros al Oeste de dicha población, de acuerdo con el reporte del Centro Sismológico Nacional (CSN).
El sismo, cuyo inicio se registró a la 1:26 horas (hora local), no causó mayores daños ni víctimas, según las primeras informaciones. Sin embargo, las autoridades hicieron un llamado a la población a mantenerse alerta y seguir las recomendaciones de protección civil ante la posibilidad de réplicas.
Chile es un país altamente sísmico, con un historial de terremotos devastadores a lo largo de su historia. Desde 1570 se han registrado alrededor de 100 sismos de gran fuerza, de los cuales casi 30 han sido de magnitud superior a 8.0.
Algunos de los más memorables son el terremoto de Valdivia en 1960, con una magnitud de 9.5, que provocó un tsunami mortal; el "27F" en 2010, de 8.8 de magnitud; y el terremoto de Chillán en 1939, de 8.3, que dejó más de 24,000 víctimas fatales.
Ante la ocurrencia de un sismo, las autoridades chilenas recomiendan mantener la calma, alejarse de objetos que puedan caer, no usar ascensores ni quedarse en el marco de las puertas. Además, se debe evitar saturar las líneas telefónicas y estar atentos a posibles réplicas o tsunamis.
La preparación y la respuesta oportuna de la población son fundamentales para minimizar los efectos de estos fenómenos naturales que, lamentablemente, son recurrentes en el país sudamericano.











