El tipo de cambio experimentó altos niveles de fluctuación durante el 2025, producto de las diferentes modificaciones al esquema cambiario, el período electoral y el salvataje de Estados Unidos.
En la última rueda del año en Bahía Blanca y en la City porteña, el dólar cerró un año volátil, marcado por el alivio de las restricciones cambiarias en abril, la volatilidad que trajo el accidentado desarme de las LELIQ en julio y la corrida cambiaria posterior a las elecciones de septiembre, así como la intervención norteamericana sobre el mercado de cambios en octubre.
De cara al próximo año, el mercado está atento al desempeño del nuevo esquema de bandas que debutará este viernes, y que esta vez se ajustará por inflación.
Hoy en Bahía Blanca, el dólar oficial cerró a $1.435,04 para la compra (+$0,03) y $1.490,11 para la venta (+$0,44), con un spread de $55,07. Por su parte, el dólar blue operó sin sobresaltos, a $1.518 para la compra y $1.546 para la venta, con un spread de $28.
Finalizado el año, se observa un fuerte incremento en los tipos de cambio oficiales. El dólar oficial mayorista cerró el año a $1.457, lo que implica una suba anual del 41,2%. De manera similar, el dólar minorista que se vende en el Banco Nación cerró a $1.480, un incremento durante el año de 40,6%, idéntica suba a la del dólar tarjeta, que finalizó en $1.924.
Sin embargo, se observa un comportamiento inverso con los tipos de cambios financieros y paralelos. Por ejemplo, el dólar MEP terminó el año en $1.480,74, una suba de 26,5%, mientras que el dólar CCL aumentó un 28,3%. Mientras tanto, el dólar blue aumentó un 24,4% y el dólar cripto un 23,3%.
Se trata de un incremento muy por encima de la inflación acumulada en el mismo periodo de tiempo, que según el último dato del Indec fue de 27,9% entre enero y noviembre. De confirmarse una suba del 2,5% en diciembre, la inflación acumulada del año cerraría en 31%, una diferencia de casi 10 puntos contra el tipo de cambio mayorista.












