En 2025, la industria del videojuego enfrentó una paradoja: por un lado, hubo títulos capaces de generar gran conversación y comunidades activas, pero por otro, se registraron claras señales de enfriamiento en el consumo, especialmente en hardware y ventas físicas. Este cruce define el momento actual del sector y anticipa un 2026 determinante.
Según el último informe mensual de Circana, en Estados Unidos el gasto total en videojuegos cayó 4% interanual en noviembre, un mes históricamente fuerte por el Black Friday y el inicio de las fiestas. El impacto fue generalizado, pero el golpe más duro se dio en consolas.
El hardware se desplomó 27% frente a noviembre de 2024, con un gasto de solo US$ 695 millones, el nivel más bajo para ese mes desde 2005. En unidades, se vendieron 1,6 millones de consolas, lo que convirtió a noviembre de 2025 en el peor noviembre desde 1995 para el mercado estadounidense.
La caída atravesó a todas las plataformas. Xbox Series registró un descenso interanual cercano al 70%, PlayStation 5 cayó más de 40%, y Nintendo también retrocedió si se consideran Switch y Switch 2 en conjunto, incluso con la nueva consola transitando su año de lanzamiento. Para un mercado que históricamente confiaba en noviembre como salvavidas del año, el dato encendió señales de alerta.
Uno de los factores que explica esta tendencia es el precio. Según Circana, el precio promedio por consola alcanzó los US$ 439, un máximo histórico para un mes de noviembre. En el caso de Xbox, el aumento del precio medio superó el 30%, un dato que ayuda a entender la retracción en un contexto de consumo más cauteloso.
En software, el panorama también mostró un quiebre. Aunque el gasto total en contenidos creció 1% interanual, impulsado por suscripciones y mobile, las ventas físicas cayeron 14% y marcaron su peor noviembre desde 1995. El jugador sigue gastando, pero cada vez menos en copias en caja, un cambio de hábitos que ya no admite discusión.
Incluso el juego más vendido del mes, Call of Duty: Black Ops 7, reflejó esta transición, con una caída de dos dígitos en ventas en dólares frente al año anterior, en parte por su lanzamiento dentro de Xbox Game Pass.
Con este telón de fondo, 2025 quedó partido en dos planos. Por un lado, hubo juegos que definieron el año en términos creativos y de conversación, como Death Stranding 2, Clair Obscur: Expedition 33 y Ghost of Yotei. Pero en paralelo, los rankings comerciales mostraron un año dominado por franquicias masivas como Battlefield 6, NBA 2K26 y Borderlands 4.
Todo este contexto vuelve a 2026 un año clave. La industria llega tras el peor noviembre para ventas físicas en tres décadas, con hardware cada vez más caro y con un modelo que se desplaza hacia lo digital, las suscripciones y el mobile. En ese escenario, el calendario que se viene no solo carga expectativas creativas, sino también la presión de reactivar el consumo.
El nombre que concentra esa expectativa es Grand Theft Auto VI, llamado a mover la aguja por escala cultural y volumen de ventas. A su alrededor aparecen apuestas fuertes como Resident Evil Requiem, Fable, Forza Horizon 6 y el peso del catálogo que acompañe a la Nintendo Switch 2.
El balance final es claro. 2025 dejó juegos memorables y franquicias consolidadas, pero 2026 será decisivo para saber si la industria logra revertir la caída en ventas o si termina de confirmar un reordenamiento más profundo, con precios altos, hábitos en transformación y un jugador que ya no compra como antes.












