El centro de Argentina, y en particular la Ciudad de Buenos Aires, atraviesa una ola de calor extremo que alcanzó su pico este miércoles 31 de diciembre. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió una alerta naranja por temperaturas que llegaron a los 38,9 C, apenas por debajo del récord histórico de 40,5 C registrado en 1995.
A pesar de las altas temperaturas, que obligaron a los porteños a buscar refugio en piletas, aire acondicionado y ventiladores, el SMN no declaró una "ola de calor" debido a que la temperatura mínima no superó los 22 C requeridos durante tres días consecutivos.
Los cortes de luz que afectaron a casi un millón de usuarios en la madrugada complicaron aún más la situación, impidiendo que muchos pudieran descansar adecuadamente. El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires activó un operativo especial con más de 250 refugios climáticos para brindar alivio a los vecinos.
Entre lunes y martes, el SAME asistió a más de 400 personas por golpes de calor, de las cuales 27 debieron ser trasladadas a hospitales. Durante la jornada del miércoles, cuando el termómetro rozó los 37 C, fueron 190 los casos atendidos, 10 de ellos menores de edad.
Si bien el jueves 1 de enero se espera una leve mejoría con temperaturas entre 21 C y 29 C, el SMN pronostica que el calor extremo volverá a azotar la región a partir del próximo lunes. Mientras tanto, los porteños deberán seguir buscando formas de refrescarse y protegerse ante esta ola de calor que, técnicamente, aún no ha sido declarada.











