En su última audiencia general del año, el Papa León XIV hizo un balance del 2025, un año marcado por la "devastación" de la guerra y la muerte de su predecesor, el Papa Francisco. Sin embargo, también destacó momentos felices como la peregrinación de fieles durante el Año Santo.
El pontífice lamentó los "escenarios de guerra que siguen devastando el planeta" y recordó con cariño al "añorado" Francisco, a quien él mismo ha sucedido. No obstante, León XIV instó a los fieles a poner todo frente al Señor, encomendándose a Su Providencia y pidiéndole que renueve "en nosotros y a nuestro alrededor, en los días venideros, los prodigios de su gracia y de su misericordia".
Durante su catequesis ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro, el Papa recomendó hacer un "honesto examen de conciencia" para valorar la respuesta a los dones de Dios y pedir perdón por los momentos en los que no se supo atesorar Sus inspiraciones.
León XIV también celebró la experiencia del Jubileo, abierto por Francisco y que él mismo cerrará el próximo 6 de enero. Recordó que "muchos peregrinos han venido desde todas las partes del mundo a rezar sobre la Tumba de Pedro y a confirmar su adhesión a Cristo", lo que nos recuerda que "toda nuestra vida es un viaje, cuya meta última transciende el espacio y el tiempo, para cumplirse en el encuentro con Dios y en la plena y eterna comunión con Él".
Antes de la audiencia general, el Papa recorrió la Plaza Vaticana en el "papamóvil" para bendecir a numerosos niños y saludar a los fieles, entre los que se encontraba un grupo de 35 jóvenes palestinos llegados a Roma por el Jubileo. Esta tarde, León XIV clausurará el año con la última misa en la Basílica de San Pedro, en la que se entonará el tradicional himno del 'Te Deum' en señal de agradecimiento.












