El economista Ernesto Bazán ofreció un análisis amplio sobre el comportamiento de la economía panameña hacia finales de 2025, marcada por tensiones geopolíticas, el impacto del dólar y los retos internos que deberá enfrentar el país en 2026 para reactivar el empleo y la inversión.
Bazán advirtió que Panamá no ha sido ajena a los efectos de la creciente tensión entre Estados Unidos y China, situación que cobra especial relevancia debido a la ubicación geográfica estratégica del país. Explicó que, si bien esta condición ha sido históricamente una ventaja para el comercio y la inversión, en un contexto de disputas geopolíticas coloca a Panamá "en el ojo de la tormenta", aumentando la incertidumbre y afectando la confianza de los inversionistas.
"Las tensiones que hay entre Estados Unidos y China son más fuertes de lo que se ve y de lo que parece", señaló Bazán, al advertir que este escenario podría intensificarse en 2026, elevando los riesgos para economías como la panameña.
En cuanto al dólar, el economista subrayó que, aunque ha sido un pilar de estabilidad para Panamá y un atractivo para la inversión extranjera, en 2025 registró una desvalorización cercana al 10%, impulsada por el alto endeudamiento y el déficit fiscal de Estados Unidos. Este fenómeno, explicó, tiene un impacto directo en el poder adquisitivo de los panameños, aun cuando las cifras oficiales de inflación se mantengan bajas.
"El dólar se ha desvalorizado 10% durante este año 2025", afirmó Bazán, al señalar que esto se traduce en que hoy los ciudadanos pueden comprar menos con el mismo ingreso, especialmente en un país altamente dependiente de las importaciones.
Respecto a las tasas de interés, Bazán indicó que a nivel internacional existe la expectativa de nuevas reducciones hacia finales de 2026, dependiendo de las decisiones que adopte la Reserva Federal de Estados Unidos tras el cambio de su dirección en mayo. No obstante, detalló que en el mercado bancario panameño el comportamiento podría ser distinto, ya que las tasas locales no dependen directamente del mercado internacional y podrían incluso aumentar, debido a los costos operativos y de inversión de la banca.
Al referirse a las expectativas económicas para 2026, el economista enfatizó que el principal desafío del país no es el crecimiento del Producto Interno Bruto, sino la generación de empleo y la reducción de la informalidad. Advirtió que la tasa de desempleo podría haber superado el 10%, en ausencia de datos oficiales actualizados, y que la caída de la inversión extranjera directa, que pasó de 13% a cerca de 4%, refleja una pérdida de confianza.
"Todo comienza con el empleo", remarcó Bazán, al explicar que sin inversión privada sostenida no habrá una reactivación real del ingreso en los hogares.
El economista planteó una serie de recomendaciones para recuperar la confianza, como mayor responsabilidad fiscal, reducción del gasto público, reglas claras y estables, cumplimiento de las normas vigentes y la atención de temas sensibles como el conflicto minero, que -advirtió- mantiene una tensión latente en el país, de cara a los anuncios del presidente José Raúl Mulino el próximo 2 de enero.










